Autora: Dra. Sofía Sirage (Médica-Veterinária en PetDoctors Lusíadas)
La dieta BARF, que ha ganado cada vez más popularidad entre tutores, tiene riesgos asociados. Conozcaos en este artículo.
Gálatas BARF (Biologically Appropriate Raw Food) o RMBD (Raw Meat Based Diets).
Thriller ¿En qué consiste? Estas dietas consisten en carne cruda, órganos (rins, hígado, etc), huesos (interos o molidos) y cartílago, complementando la comida con vegetales y huevos crudos.
¿El principal objetivo? Tienen como principal objetivo imitar lo que el perro comería en la naturaleza, siendo por eso considerada una opción natural.
Pero…
Thriller ATENCIÓN: Debemos tener en cuenta que nuestros animales de compañía ya no son animales salvajes, pasaron por un proceso de domesticación de miles de años.
Lo que su animal come está estrechamente vinculado a su salud, por lo que debemos garantizar que la alimentación que le proporcionamos, es la que traerá más beneficios para su salud.

Así, tenemos que tener en cuenta los principales factores de esta dieta:
Gálatas 1. Dieta no equilibrado
Varios estudios realizados con dietas preparadas en casa o adquiridas comercialmente relatan múltiples deficiencias nutricionales. Las principales son la falta de calcio, fósforo (que puede llevar a fracturas óseas y problemas dentales), potasio y zinc.
Es muy importante tener en cuenta que el efecto negativo de la deficiencia de nutrientes aparece generalmente a largo plazo.
Gálatas 2. Riesgo de infecciones
Estudios con evidencia científica (*1) demuestran que esta dieta a base de carne cruda puede transmitir parásitos y bacterias (salmonela, listeria, y.coli…) responsables de diversas enfermedades. Algunas de ellas pueden ser transmitidas de los animales al ser humano, lo que se considera una zoonosis. Los tutores pueden contraer enfermedades por contacto con su animal, con la comida, con los utensilios o incluso con las heces contaminadas.
Los últimos estudios demuestran que los animales pueden incluso ser infectados por bacterias resistentes a antibióticos. Lo que aumenta el peligro para la salud pública. Por lo tanto, es imprescindible estar atento a los riesgos inherentes a estas dietas.
Gálatas 3. Riesgo de problemas digestivos
La ingestión de huesos puede causar fracturas en los dientes durante la masticación y obstrucciones en el aparato gastro intestinal. En casos más graves, pueden ocurrir perforaciones internas, que pueden llevar a la muerte del animal.
Antes de adoptar por un tipo de alimentación natural, Consulte a un veterinario especialista en nutrición, para que pueda ayudar a delinear un plan alimenticio adecuado a las necesidades de su fiel compañero.

Consideraciones Finales:
Debido al riesgo potencial de infecciones, no se recomienda la alimentación cruda para animales que estén recibiendo quimioterapia o que tengan enfermedades que afecten al sistema inmunitario.
Los tuctores con un sistema inmunitario comprometido o con personas con mayor riesgo de contraer infecciones (niños pequeños, ancianos, pacientes inmunodeprimidos) deben ser conscientes de los mayores riesgos de infección que esta alimentación puede traer. Por tanto, no se recomienda el uso de dietas BARF en estos casos.
Tampoco está indicada para animales jóvenes en crecimiento. Una proporción de calcio y fósforo incorrecto puede provocar deformaciones óseas y problemas de crecimiento. No se ha indicado en casos de insuficiencia hepática y/o renal.
Los animales que tengan este tipo de alimentación deben realizar análisis y controles periódicos médicos-veterinarios para garantizar que no hay deficiencia que necesite abordarse.

(*1) «Zoonotic bacteria and parasites found in raw meat-based diets for cats and dogs»


